Capítulo 8 – Gracias por mis estudios

Mi Dios mi todo, hoy que ya estoy más grande, te doy nuevamente las gracias por haberme permitido estudiar lo que yo quería.

Gracias mi Padre eterno por cada maestro que pusiste enfrente de mi para que compartiera sus conocimientos y habilidades. Bendice a cada uno de ellos para que también puedan seguir adelante en sus tribulaciones.

Sé que varios de ellos ya han partido hacia la eternidad, así que te pido que en el más allá los bendigas y les perdones sus errores buscando que puedan recibir lo que Tú nos has prometido. Tú sabes que ellos también han fallado, pero te pido que veas sus aciertos y la dedicación con la que con mucho amor compartieron lo que Tú ya les habías dado.

También te quiero dar las gracias por las personas que de manera directa o indirecta me apoyaron a estudiar, principalmente en la preparatoria y en la universidad, ya que los apoyos que recibí me permitieron estudiar en donde yo quise.

Sé que aun cuando es imposible recordar todo lo aprendido, todas estas herramientas y habilidades que he obtenido y desarrollado me han servido para ser una mejor persona, alguien quien busca la verdad de las cosas, y que no se conforma con lo que dice la mayoría, sino que analizo aquello que está ocurriendo, buscando dar mis aportaciones para solucionar los problemas que están surgiendo.

Gracias mi Creador por aquellas materias que me permitieron razonar mejor. Es impresionante como las clases de matemáticas me ayudaron más a relacionar cosas, de manera en que pudiera tener una capacidad mayor para dar respuestas incluso ante argumentos lógicos.

Es evidente que Tú me has bendecido al aprender a comunicarme de una manera más fácil y objetiva. Aun cuando todavía me falta mucho que aprender estoy consciente que el camino recorrido hasta ahora me ha permitido lograr crecer y ser, en la medida posible, un agente de cambio, tanto en mi familia como en mi comunidad, y eso lo sé porque te tengo a Ti quién eres mi principal respaldo.

Eres el mejor maestro, el más inteligente, el más sabio. Gracias por dejarme tu sagrada Escritura para aprender directamente de ti, y saber que hubieras hecho Tú si estuvieras en mi lugar. No hay doctrina más importante que la que Tú me compartes en el día a día.

Gracias mi Señor por darme todas estas oportunidades las cuales en muchos casos sé que las he obtenido sin merecerlas, pero que Tú eres tan bueno que no me las negaste sino todo lo contrario, porque sabías que mis intenciones eran buenas, así que me pusiste los medios para alcanzarlas.

Eres maravilloso mi Dios. Hoy veo atrás y me doy cuenta de que no fue mera coincidencia, sino que Tú armaste todo para que yo recibiera todo lo que me permite defenderme más en este mundo lleno de ideologías.

Gracias también porque pones los medios para que mis familiares y amigos, quienes así lo han querido, han tenido las oportunidades para estudiar.

Eres tan maravilloso que nos haces diferentes para que nuestras cualidades e intereses se complementen, de manera en que cada profesión sirva para apoyar a otras especialidades. Gracias por estar ahí, cada mañana, impulsándonos a ir a clases con el deseo de aprender.

También te quiero dar las gracias por aquellas veces en que no tuve las mejores calificaciones, porque eso me recordaba que para obtener un triunfo hay que esforzarse.

Gracias porque no me la pusiste fácil. Tu sabiduría es magnífica para comprender como para ganar hay que dar, y dar con el corazón, siempre dispuestos a aprender como amarte.

Gracias mi Dios, mi Señor, mi Todo.

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