Capítulo 7 – Gracias por las fuerzas que me das ante mis problemas

Mi Señor mi Dios, me hiciste inferior a los ángeles para que nunca olvidara que de ti procedo y que a ti te necesito.

Gracias por haberme hecho de esta manera, frágil y débil. Porque estoy seguro de que si me hubieras hecho perfecto, mi soberbia me bloquearía y no te buscaría. Pero gracias a ti mi Señor que me has hecho así, humano, para nunca olvidar que en ti encuentro la fortaleza para seguir adelante en mi caminar.

Tú me conoces mejor que nadie, porque sabes lo que duele estar en este planeta. Tú conoces mis preocupaciones y aquello que quisiera realizar pero que no puedo, y el estar caminando todos los días en este mundo sabes que me debilita y que esto me genera dolor y agotamiento. Gracias por refrescar mi vida con tu presencia.

Gracias por convertir el cuerpo de tu hijo en la bendita Eucaristía la cual me fortalece para seguir luchando por lo que creo es mi vocación y mi meta en esta vida.

Gracias porque aun cuando a veces caigo Tú me levantas, enviándome a tu Espíritu y a mi familia y amigos, quienes me sostienen ante las tribulaciones. Eres grande y estas tan cerca de mí que mi alma descansa cada vez que te pido ayuda.

Sé que sin ti nada soy, pero sé que contigo puedo hacer todo. Gracias por hacerme cada vez más paciente. Tú sabes que eso de la paciencia no es lo mío, sin embargo, Tú me das lo que necesito en tiempo y forma, y esto me permite aguantar los problemas que me llegan diariamente.

Aun cuando en mi pasado he llegado a sentir que Tú no me escuchabas, te doy gracias mi Señor porque hoy sé que en toda mi historia siempre has estado ahí. El problema era yo, que con tanto ruido en mi cabeza no podía escuchar aun cuando me hablabas todo el tiempo.

Tengo la confianza en saber que cuando te necesito me escuchas y atiendes mis peticiones. Gracias mi Señor por estar tan cerca de mí, por no permitir que me llegue un mal mayor al que yo no pudiera defenderme.

Gracias mi Creador por ser mi escudo antes los ataques del maligno. Tú sabes lo frágil que soy, por eso te doy las gracias porque aun cuando ya has hecho muchas cosas por mí, sigues confiando en que yo valgo la pena y por eso me sigues levantando aun cuando no siempre escucho lo que Tú me dices.

Gracias por tenerme paciencia y por ayudarme cuando siento que ya no puedo seguir adelante con los retos que esta vida me plantea.

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