Capítulo 6 – Gracias por los animales

Mi Dios bendito, gracias por haber hecho tantos animales en este mundo. Tú sabiduría es tan grande que estoy maravillado en como los has hecho, y aun cuando son muchos les permites que se sigan reproduciendo.

Gracias por permitir que nosotros nos alimentemos de ellos, buscando siempre respetarlos y no abusar de la creación, sino sólo para la supervivencia de nuestra especie.

Es impresionante como dentro de la inmensidad de los océanos Tú has diseñado cada parte para que esté lleno de peces, y demás seres vivos, los cuales nos permiten, además de alimentarnos, ver la grandeza de Tú creación.

No me acabo de sorprender cada vez que veo documentales donde se descubren nuevas especies de animales, las cuales son tan impresionantes que ningún diseñador gráfico en la faz de la tierra las pudiera haber hecho.

Gracias mi Señor por todos aquellos animales que has hecho para las granjas, aquellas vacas que nos dan leche y carne. Gracias porque has puesto otros animales para que nos ayuden a realizar otras actividades para la supervivencia de nosotros.

Es maravilloso ver un caballo y no poder notar que no fueron hechos como pura casualidad, sino que sólo el Mejor de todos los ha creado.

Vemos gatos y perros por todas partes y, al igual que las plantas y los árboles, son diferentes aun cuando son de la misma especie. Es maravilloso como te tomaste la atención para asegurarte que trajeran alguna novedad a este mundo que pareciera que cae en la desesperanza y la desolación.

No cabe duda lo inteligente que eres para asegurar que los procesos de reproducción de los animales fueran tan especiales que ellos mismos, después de tener a sus crías, los defienden a capa y espada contra aquello que los quiera afectar.

Definitivamente en muchos casos me atrevería a afirmar como, a través de ellos, me recuerdas lo que tenemos que hacer para luchar y proteger a los seres humanos más indefensos.

Gracias mi Señor por estarnos educando todo el tiempo en lo que está bien y en lo que está mal. Te agradezco cuando también me recuerdas que no debemos tratar a las personas como animales ni a los animales como personas, ya que Tú nos diseñaste de diferente forma para que cada uno tengamos nuestro espacio en nuestro tiempo.

Eres maravilloso mi Dios como pintas las alas de las aves que vuelan por el cielo. Yo creo que ninguna aeronave, por más novedosa que sea, podría ser más bonita que algún pájaro que Tú has puesto en los cielos.

Gracias por permitirme verlas volar todos los días y escuchar su canto, el cual también me recuerda que, aunque siga habiendo injusticias en el mundo, Tú sigues presente en este mundo a través de tu bendita creación.

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