Capítulo 5 – Gracias por la naturaleza

Mi Creador, no me explico cómo hay personas que dudan de tu existencia, ya que con sólo ver la misma naturaleza que has creado es razón suficiente para comprender que de la nada no sale nada, pero de Ti sí salen muchas cosas tan maravillosas.

Gracias por permitirme ver ese espectáculo impresionante cuando veo como las nubes del cielo forman esas figuras que, aunque hubiera gente que dice que es sólo humo al azar, yo digo que es el resultado de algo sobrenatural que Tú has hecho para que nos relajemos. Gracias por la lluvia que arrojan estas nubes que permiten a todo ser vivo crecer y reproducirse.

A mí me gusta mucho mi Señor estar en contacto con la naturaleza. El sonido del viento atravesando los árboles en el bosque es como si Tú me hablaras y me dijeras que estás ahí para mí, para recordarme como en lo más básico es posible escucharte.

Gracias mi Señor porque contigo puedo recorrer las playas que Tú has creado. Sentir la arena en mis pies, ese descanso que tanto me relaja que me lo das de manera gratuita porque así eres Tú, lo das todo sin esperar que yo te pague por esos paisajes.

Que hermoso amanecer y atardecer me regalas todos los días. Yo sé que las cosas que hago no siempre son lo que Tú desearías que yo hiciera, sin embargo, Tú no me niegas que pueda ver como tú creación sigue estando ahí, recordándome que es posible caminar un día más, y de como con cualquier amanecer tú me das una nueva oportunidad de ser mejor.

Gracias mi Dios por las montañas que has puesto en nuestro mundo. Escalarlas y ver desde arriba la ciudad es recordar lo grande que eres y lo pequeño que somos, pero aun siendo pequeños Tú estás conmigo porque sabes que mi tamaño no define mi valor sino el sólo hecho de existir. Eres genial mi Dios.

Por más que a veces quisiera desconectarme de todo es imposible porque siempre estás ahí, recordándome que este planeta también me necesita porque Tú me has enviado como un misionero para sanarlo, porque mis manos son tus manos. Que honor mi Dios.

Cuantos diseños tan impresionantes has creado en las flores que haces crecer todo el tiempo, porque sólo alguien tan inteligente como Tú podría diseñar las semillas para que trajeran alegría a este mundo que tanto lo necesita.

Gracias mi Señor por los ríos y los lagos, por el mar y todo lo que ahí hay dentro. Es impresionante tu obra, por eso no me canso de darte gracias, porque sé que todo lo que has hecho lo hiciste para mí y mis hermanos.

Sé que aun cuando por egoísmo destruimos la naturaleza que Tú has creado, Tú sigues confiando en nosotros para que las plantas vuelvan a nacer, y que las guerras que han afectado el ecosistema queden en el pasado y puedan surgir nuevas semillas de paz y amor.

Mi Dios, eres maravilloso. Gracias también por el desierto, que aun cuando ahí la vida es escasa, también me sirve para recordarme que, si me alejo de ti, así estaría mi corazón.

Hoy que he madurado más, comprendo que necesito también alejarme del ruido para descubrir en la lejanía de la civilización tú voz, y poder entender que quieres para mi vida.

Gracias mi Señor porque me permites respirar el oxígeno proveniente de las plantas y los árboles. Que grande eres para hacer tantos arboles por todas partes, y aun cuando los podamos agrupar por especie Tú a cada uno le das un aspecto único. Es impresionante como no existen dos árboles idénticos, aunque sean de la misma especie.

También mi Dios te quiero dar las gracias porque debido a que Tú permites que los árboles produzcan, nosotros podemos alimentarnos con deliciosas frutas. Es maravilloso ver los árboles llenos de fruta, sabiendo que Tú nos las das porque nos amas y quieres que seamos personas saludables y que estemos dispuestos a compartir.

Seguro que si un humano hubiera querido diseñar el mar jamás lo hubiera podido hacer. Es maravilloso como incluso la sal del agua del mar sirve para desintegrar aquellos materiales que podrían intoxicarnos.

Mi Dios mi Todo, eres maravilloso, gracias por permitirnos utilizar nuestros sentidos para valorar todo lo que has hecho para nosotros, eres único mi Señor, mi Dios.

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