Capítulo 25 – Me comprometo a

Mi Dios, hoy pareciera como si el amor se ha vuelto desechable. Pero yo, aquí en frente de ti mi Señor, me comprometo a poner de mi parte para que eso no ocurra. Porque yo sé que Tú eres la principal fuente de amor que puede sanar este mundo.

Por eso me comprometo a poner de mi parte para que todos te conozcan, para que aun en mi humanidad yo pueda ser un puente de ellos hacia ti.

Me comprometo a luchar por la verdad, aun cuando esta me comprometa a cambiar mi forma de pensar o actuar.

Sé que a veces decir una cosa es fácil, pero hacerla no tanto, pero yo sé que Tú me ofreces todo lo que necesito para llevar a cabo Tu proyecto de vida en mí, así que no me acobardaré.

Si te fallo en lo anterior mi Señor, porque soy frágil y débil, me comprometo a pedirte perdón. A bajarle a mi soberbia para entender que acto lleve a cabo que haya dañado nuestra relación o la vida de alguien.

Me comprometo a hacer de la lucha por la vida humana un ministerio, y no una fuente de ingresos, sino a utilizar tus recursos para lo que fueron creados, para ayudar a otros a comprender que la vida humana es sagrada y que todos somos responsables de la vida de los demás.

Sé que la batalla contra el maligno es algo muy fuerte, pero también me comprometo a pedir la ayuda de nuestra santa Madre la Virgen de Guadalupe, los ángeles, y los santos quienes interceden por nosotros para alcanzar los fines para los que Tú has creado la vida humana.

Gracias mi Señor por permitirme escribir este libro el cual surgió de una manera muy espontanea, pero creo que si surgió así es porque hace muchos años tome la decisión de abrirte mi vida y mi corazón, y estoy seguro de que como hemos ido madurando, ahora siento como hablar contigo es algo muy fácil.

Te amo mi Señor y te alabo por ser quién eres. Gracias Padre por todo.

Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amen.

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