Capítulo 10 – Gracias porque le das sentido a mi existencia

Mi Dios, cuando digo que eres mi Todo es porque sé que Tú le das sentido a mi vida. Sé que el bien que yo haga en este mundo será recompensado en el cielo aun cuando ya me hayas bendecido aquí en la tierra.

Gracias mi Padre maravilloso por permitirme encontrarle el sentido a mi vida. Gracias porque durante mucho tiempo me he confundido buscando falsos caminos, pero Tú al estar ahí conmigo me has demostrado una y otra vez que mi vida fuera de ti no es posible, porque contigo todo es mejor. Contigo puedo ver las cosas con otros ojos.

A veces siento como si estuviera enloqueciendo, pero creo que cuando yo he tomado la decisión de abrirte mi corazón es cuando Tú has entrado de una manera más fuerte.

Me has dado tanta libertad que hasta me das la decisión de aceptarte o rechazarte porque quieres que te ame libremente. No me explico porque eres tan bueno que me das la libertad de aceptarte o rechazarte.

Obviamente yo te he aceptado porque no hay ningún otro camino más seguro, ya que Tú eres el amigo que todos queremos, eres el Padre que todos deseamos, eres la fuente más grande de amor que existe, pero un amor en el que lo que hacemos tiene un fin, un objetivo.

Recuerdo mucho cuando era más joven, en esos momentos en los que uno empieza a descubrir el mundo, en los que pensaba que me iba a sentir más completo al terminar mis estudios, tener mi carro, un mejor trabajo, y ante todo eso, aun sabiendo de Tú existencia había algo que tanto me faltaba.

Hoy sé que esa experiencia tan maravillosa que Tú y yo tuvimos fue lo que me hizo comprender muchas cosas de la doctrina de la Iglesia.

De cómo ni sabiendo todos los contenidos de todos los libros se puede llenar un vacío el cual solamente lo llenas Tú.

Gracias porque me has ayudado a comprender por convicción, y no por imposición, que Tú le das sentido a mi vida, porque en ti encuentro la fe que necesito para confiar más y más en ti, porque sé que eres un Dios de amor que nunca me ha dejado, sino que siempre me acompaña en mi caminar buscando que yo sea una mejor persona.

Gracias mi Padre, gracias mi Señor.

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